√Čxtasis Virtual ūüĆä Parte III

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Este art√≠culo es la tercera parte de una de nuestras sagas m√°s le√≠das, √Čxtasis Virtual, te recomendamos leer la segunda parte en caso de que a√ļn no lo hayas hecho ūüėČ

 

No se preocup√≥ por no hacer ruido al cerrar la puerta, le puso el pestillo con fuerza y luego se volvi√≥ hacia m√≠. Con una mano me tom√≥ por la espalda y con la otra me atrajo hacia √©l. Sus imponentes ojos marrones se fijaron en mis labios delicados, sus dedos se pasearon por mis cejas, por mis facciones. Aquel beso, a diferencia de lo que yo pensaba, no fue para nada rudo ni violento, fue incre√≠blemente dulce, aquella car√≠sima colonia me hizo perder la cordura, y luego sent√≠ su barba en mi cuello, sus labios por mis hombros. Sus manos bajaron hasta mis nalgas (me dio un poco de verg√ľenza con √©l, no eran tan grandes como me gustar√≠a), me alz√≥ el vestido y sinti√≥ las correas que colgaban del babydoll. Yo not√© c√≥mo su respiraci√≥n se aceleraba, c√≥mo la sangre corr√≠a por sus venas dilatadas. El beso en el cuello se convirti√≥ en un suave mordisco, y de un solo tir√≥n me arranc√≥ el vestido.

 

Sí, lo había arrancado. Todo. 


Sentí inmediatamente el frío en mi espalda, bajé la mirada y vi los jirones de tela que alguna vez hicieron parte de una de mis prendas más bonitas. No estaba segura de qué pensar al respecto, seguramente estaría muy enojada de no ser por la descarga hormonal que había tomado posesión de mi cuerpo. Me lancé sobre él y empecé a desabrocharle la correa, ahora su miembro parecía que iba a rasgar el pantalón, era enorme, incluso sentí un poco de ansiedad porque era obvio que me dolería como mil demonios. Pero realmente no me importaba, lo quería dentro de mí. Empecé a bajarle el pantalón, ya se distinguía la cabeza bajo el bóxer. 

 

Yo estaba arrodillada ante él, sumisa ante su presencia. Cuando la ropa interior cayó, el gran miembro se alzó triunfal. El profesor me tomó del cuello, yo abrí mi boca y lo recibí. Jugaba con mi lengua para excitarlo, y él se iba profundo hacia mi garganta para luego salir hasta mis labios una y otra vez, cada vez más rápido, cada vez más duro. No quería que se detuviera, de vez en cuando yo subía la mirada y nuestros ojos se encontraban, su expresión estaba completamente nublada por el placer. Cuando se acercaba el momento de la eyaculación él empezó a dejar escapar gemidos sin miedo alguno, primero fueron lentos y suaves, luego se hicieron más constantes, más fuertes, más ruidosos. Ya no era sólo mi cabeza la que se movía, su cuerpo lo hacía para poder meter su miembro hasta el fondo de mi garganta, allá donde no llega el sol. Lo sacó de repente, sus gemidos ya eran gritos de placer, siguió masturbándose ante mí por dos segundos antes de que la descarga de esperma explotara por toda mi cara.

 

Me qued√© alelada, sintiendo el sabor de las gotas de semen tibio que se deslizaban por mis labios. A √©l no le dio asco (como se supone que ser√≠a con cualquier otro hombre), todo lo contrario, esa imagen lo excit√≥ a√ļn m√°s. Yo quer√≠a que me penetrara, estaba muy caliente. Me puse de pie y me baj√© la parte inferior de la lencer√≠a, dejando mi vagina al aire. √Čl acerc√≥ lentamente sus dedos, tocando el exterior, haci√©ndome cosquillas, y luego se fueron haciendo su camino hacia el cl√≠toris. Estaba tan excitada que el primer contacto hizo que mis rodillas se doblaran, √©l me agarr√≥ con sus brazos y volvi√≥ a besarme. Se llev√≥ los dedos a mis labios y luego los devolvi√≥ hacia mi vagina, haciendo movimientos verticales que hicieron a mis ojos dar vueltas, sent√≠a que iban a salirse de mi cabeza. Luego introdujo otro dedo, se sent√≠a mucho mejor, pero yo quer√≠a reemplazar sus dedos por aquella gran verga que ya conoc√≠a al derecho y al rev√©s.¬†

 

Escuchamos un portazo cerca, √©l no le prest√≥ atenci√≥n, sigui√≥ con su masaje er√≥tico hasta que involuntariamente los gemidos ya se me escapaban a m√≠ tambi√©n, suspendida pr√°cticamente en el aire gracias a sus manos fuertes mientras √©l lam√≠a mis pezones con gentileza. Cuando yo estaba cerca del orgasmo agarr√© su cabeza con las dos manos, sintiendo el cabello h√ļmedo de mi profesor. Agarr√© los hombros, quise que me hiciera suya. Literalmente grit√© cuando me vine, cu√°nta diferencia hab√≠a entre √©ste y aquel chico de las residencias masculinas. A√ļn sent√≠a mi coraz√≥n a mil, la respiraci√≥n acelerada, el calor que se hab√≠a estado acumulando en aquel cub√≠culo.¬†

 

‚ÄĒSu vestido ‚ÄĒme dijo mientras se√Īalaba los jirones de tela en el suelo‚ÄĒ. Perd√≥n.

‚ÄĒNo pasa nada ‚ÄĒdije yo, aunque era uno de mis vestidos favoritos.¬†

‚ÄĒEsto..., esto queda...

‚ÄĒQueda entre los dos ‚ÄĒcomplet√©‚ÄĒ, no hay problema, lo entiendo. Tambi√©n soy adulta.¬†

‚ÄĒVuelvo a pedirle perd√≥n por lo del vestido, de verdad, a veces me pongo as√≠ cuando..., bueno, ya sabe.¬†

‚ÄĒLo que me preocupa es que no s√© c√≥mo saldr√© de ac√°. La asamblea est√° por terminar.¬†

 

√Čl abri√≥ la puerta del cub√≠culo y asom√≥ la cabeza.

 

‚ÄĒEl ba√Īo est√° vac√≠o ‚ÄĒanunci√≥.

‚ÄĒ¬ŅCree que nos hayan o√≠do?

‚ÄĒNo lo s√©, tal vez. Pero no somos los √ļnicos que usan estos ba√Īos para otros fines.

 

Empec√© a recoger mis cosas del suelo. √Čl no dejaba de mirarme, nuestras miradas se encontraron y √©l empez√≥ a re√≠rse t√≠midamente.

 

‚ÄĒ¬ŅQu√©? ‚ÄĒsonre√≠.¬†

‚ÄĒMe la imagin√© pase√°ndose en lencer√≠a por el campus.¬†

‚ÄĒNo creo que sea buena idea, apenas estamos empezando el semestre.¬†

‚ÄĒSi quiere, le presto mi chaqueta.

‚ÄĒCreo que eso es a√ļn peor. Nos delatar√≠a enseguida.¬†¬†

‚ÄĒ¬ŅEntonces qu√© piensa hacer? ‚ÄĒse acomod√≥ el pantal√≥n, ya estaba listo para irse.

‚ÄĒLlamar√© a una amiga para que me traiga ropa.

‚ÄĒNo me diga que se va a quedar aqu√≠ esper√°ndola.¬†

‚ÄĒMejor que salir as√≠.¬†

‚ÄĒEst√° bien, es una buena elecci√≥n. Ya debo irme, tengo cosas por hacer.

‚ÄĒHasta luego ‚ÄĒesper√© que me diera aunque sea un besito, pero no lo hizo.¬†

 

Se estaba yendo, ya iba cerrando la puerta cuando volvió a mirarme.

‚ÄĒMe gust√≥ mucho.

 

Karen tardó quince minutos en aparecerse con ropa suya, una blusa blanca y unos jeans azules, un outfit sobrio, de mi gusto. 

 

‚ÄĒCu√©ntame m√°s ‚ÄĒme dec√≠a ella mientras me lavaba la cara en ese mismo ba√Īo, ella estaba apoyada en el lavamanos y sus ojos estaban m√°s abiertos que nunca.

‚ÄĒLuego me arranc√≥ el vestido de la nada, as√≠ como as√≠.

‚ÄĒDios, debe tener unas manos enormes ‚ÄĒel orgasmo imaginario ahora lo ten√≠a ella‚ÄĒ. ¬ŅY qu√© tan grande es el pene?

‚ÄĒEnorme ‚ÄĒhice el tama√Īo exacto con mis manos‚ÄĒ, realmente enorme.¬†

‚ÄĒ¬ŅY te doli√≥?

‚ÄĒNo llegamos hasta all√≠.

‚ÄĒAh ‚ÄĒse desilusion√≥ un poco‚ÄĒ. ¬ŅPero al menos acordaron volverse a ver, o qu√©?

‚ÄĒS√≠, digo, no. No s√©, √©l no fue muy claro.

‚ÄĒ¬ŅY te dijo qu√© estudiaba?, ¬Ņo es investigador ac√°?

‚ÄĒNo le pregunt√© ‚ÄĒment√≠‚ÄĒ, despu√©s de esa erecci√≥n que ten√≠a, yo quer√≠a pasar directo al plato fuerte. ¬ŅC√≥mo me queda esta blusa?

‚ÄĒTe ves bien, te ves muy... muy t√ļ. Dame m√°s detalles, porfa.¬†

‚ÄĒD√©jame descansar un momento, que a√ļn me tiemblan las piernas.


D√≠as despu√©s me preparaba frente al espejo para la clase de introducci√≥n. Sab√≠a que ten√≠a que arreglarme un poco m√°s, todo eso sin ser evidente. Estuve viendo tutoriales de maquillaje y pas√© dos horas arregl√°ndome, casi llego tarde al sal√≥n. All√≠ estaba √©l, llevaba una camisa negra remangada en los codos, la corbata colgaba de su grueso cuello mientras acomodaba cosas del escritorio. Me hice en los asientos de adelante, algunos notaron mi cambio de aspecto. Menos √©l, no me dirig√≠a la mirada, es como si no estuviese, justo como antes de vernos en el ba√Īo. Yo empec√© a distraerme, a sentir cruelmente la indiferencia. Yo sab√≠a para qu√© era esa aplicaci√≥n, pero me costaba aceptar que esto fuese algo pasajero, algo eventual, algo de una vez. Al final de la clase, justo cuando yo me alistaba para irme a casa con la cabeza gacha, √©l le dio varios golpes al tablero.¬†


‚ÄĒMuchachos, una √ļltima cosa. Como algunos saben, Sharom se fue de intercambio a otro pa√≠s, por lo que me qued√© sin monitor, o asistente, como lo quieran llamar. Saben que su ayuda era fundamental para mi trabajo, por lo que me tom√© la libertad de escoger candidatos para su reemplazo. Si no est√° de acuerdo, no hay ning√ļn problema. Sin embargo, muchachos, recuerden que el que se quede con el puesto obtendr√° un cinco en el 30% de la nota final, y tambi√©n una bonificaci√≥n monetaria que les llegar√° cada quince d√≠as.¬†

 

Leyó tres nombres, sólo tres. Dos chicos y una chica, y esa chica no era yo. Quería morirme.


‚ÄĒAh, me falt√≥ alguien m√°s. Paula, a usted tambi√©n la preseleccion√©. Los espero a todos en mi oficina a las seis de la tarde, los har√© pasar uno por uno para una entrevista privada. Prep√°rense.¬†

 

 

 

 

Juan Grajales, Escritor.

Autor de FalsVille (2015), La Cuarta Bestia (2017), Pinos (2019), La Luna en un Suspiro (2020), Cuando Sale la Luna (2020)

Lo encuentras en redes como: @jg_escritor

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